domingo, 8 de marzo de 2026

PENURIAS DE MANDINGA

 



 PENURIAS DE MANDINGA

¿No podrías aligerar un poco, digo yo? Sí, de día me divierto bastante, tus humanos son muy tontos. Les ofrezco un pedazo de plástico o cualquier imagen falsa de felicidad diciéndoles: <Es rápido, fácil y barato> y les basta para dejarse agarrar. O les infundo un poco de miedo y ya encendieron la avidez, la pereza, la envidia, la soberbia o las ansias de poder, caen solitos en el círculo correspondiente. Pero, “Lo poco agrada, lo mucho enfada”. Mira a esos dos, tan apasionados que quise regalarles un poco más de fuego, y ahí están desde hace siglos tan atados el uno al otro que cuando ella le dice <¡córrete para tu lado!>,él, lo único que puede hacer es apretarla más. Si Paolo quiere pedirle un rato de silencio, Francesca multiplica su discurso hasta el agotamiento. Apenas un ejemplo.

Lo grave es lo mío. Estoy intoxicado. Tengo que devorar todos los días a Judas y su lista de traidores. ¿Resultado? Indigestión, constipación, cagadera hasta el infinito. Y son tantos que no  alcanzan mis tres cabezas.

 

Querías ser el Todopoderoso, ¿no? Te dí toda la oscuridad y te mandé al séptimo círculo. Lo primero que debe aprender un poderoso es a respetar los pactos. Reconozco que tu trabajo me ha venido bien muchas veces. Si todo fuera luz, no la verían.. Hasta los traidores terminan aprendiendo aunque les lleve milenios, pero el pacto es hasta el fin de los tiempos. Por entonces, veremos. Entre tanto…¡Mastica bien!

 

 

 

(249 plbs)