sábado, 19 de septiembre de 2026

¡OTRA VEZ SOPA!

 



¡OTRA VEZ SOPA!

 

¡Jueves! Mitad de la semana. Otra vez entre mis dos caminos del tiempo.

  Uno puede ser un desierto, una pampa, un mar, un cielo sin estrellas. Quizás el único mojón, indicador o  límite, sea el horizonte que como bien sé, es el que mi vista alcanza.

   Cuando lo tomo un sábado, sin marido ni hijos, todos los propósitos, señales de mi voluntad, dejan de existir ante una tarde de series s con una cerveza y un sándwich. Pero esa es una señal que desaparece, así como desaparece esa caminata de domingo al sol cuando olvidé hacer la lista de la semana y el lavado de la ropa. El lunes, por ese camino se convierte en un mar de conversaciones con mis compañeras de gimnasio sobre los últimos chismes de la política o sobre otros amigos. Entonces el martes habiéndome perdido en esa pampa, Alberto ha sido quien tuvo que modificar todas sus marcas y correr al supermercado. Ha llegado tarde a una reunión de trabajo. Y ayer, ayer miércoles, llovió todo el día.

   El otro, es una ruta angosta, una cinta transportadora llena de señales, horarios, obligaciones y mojones de todo tipo. Es el que suelo tomar saltando de una tarea a otra.

   Me pregunto «¿en cuál soy yo?»

   Viernes: Felicitas juega en el jardín haciendo ondas con una remita en un charco de agua.

¿Qué haces?

Juego. Los niños aprendemos jugando.

Me pregunto: «¿Será que para los mayores jugar es elegir siempre el otro camino?»

 

(250 plbs  con el título)