Para este Mayo de 2 026, Pepe de la Torre, compañero de EL TINTERO DE ORO, nos invita a jugar con un reto casi cabalístico sobre el número 3. Ir a muestra biblioteca personal-(primer reto: ¿cuál de todas las estanterías desparramadas por mi casa es “la biblioteca personal”?) Luego ir al tercer estante contando desde arriba-(segundo reto: depende de la biblioteca y de la estatura de su dueña. Creo que se refiere al estante a la altura de los ojos). Por fin, el tercer reto, el más simple: tomar el tercer libro. Buscar el tercer capítulo, (parte, sección), tomar la primera frase y dejarse llevar por eso que llamamos imaginación. Elegí la biblioteca de mi dormitorio, la que tiene los libros más a mano a la hora de dormir o de despertar. En ella, el estante central. Y entonces…Nada menos que mi amado Italo Calvino; nada menos que “SI UNA NOCHE DE INVIERNO UN VIAJERO” editado por Siruela/bolsillo en Abril de 1993. Voy al tercer capítulo: Difícil de determinar- hay diversas subdivisiones. Opto por cerrar el libro y abrirlo al azar: ASOMÁNDOSE DESDE LA ABRUPTA COSTA.
EDELWEISS
Me estoy
convenciendo de que el mundo quiere decirme algo, mandarme mensajes. avisos,
señales.” El perro del departamento de enfrente ladra.
Todo el día ladra. Ladra a los otros perros que la gente lleva a pasear, a los
colectivos y los autos, al cielo, al infierno. Ladra. Su dueño lo deja allí
durante su horario de trabajo, y a veces también a la noche. Un vecino le
reprocha a los gritos que lo deje solo, encerrado en un pequeño balcón y
molestando a la gente de la cuadra.
Los gritos,
los insultos, molestan más que los ladridos; ansío silencio. ”El silencio de
la nieve al caer”, pienso, y de pronto estoy en ese lugar que uno siempre llama
Siberia por lo lejano y frío, pero bien podría ser Canadá, por ejemplo. Un viento
helado apura los primeros copos, pero luego la nieve empieza a caer incesante,
silenciosa. Hay dos ciervos de grandes cornamentas. No sé si pelean o tratan de
desenganchar las puntas.
Ya no es la
bella imagen de invierno con la que regodearse desde lejos junto al fuego. Es un
silencio pesado, peligroso como ese oso
que corre a su cueva. Quisiera dormir sin el peso de ese silencio sobre la
tierra.
Defensa
Animal golpea en el departamento del perro. El dueño recibe la patada de
avestruz del vecino que espía escondiendo la cabeza.
Ya no ladra
el perro. Yo quisiera llorar.
Al volver a
mi manto blanco, algo pequeñísimo asoma libre, sin esfuerzo, se diría con alegría. ¿Es? ¿No es?
Vuelve el sol
y miles de arroyitos cantan sobre el silencio.
Es. ¡Edelweiss!
(Plbs 248 sin título y sin la oración de Italo
Calvino)

Em cerebro suprime el ruido ambiental y solo nos samos cuenta de él cuando desaparece.
ResponderEliminarPero con el silencio no pasa igual. Al pricipio agrsda, pero cuando se eterniza, no podemos desacernos de él. Pasa como con el frio.
El edelweis ¿da paso ala primavera y a sus sonidos?
AbrZooo
Sí Gabi. Edelweiss es la primera flor- ,uy pequeña por cierto- que anuncia la primavera antes del deshielo. Gracias por comentar. Un abrazo
EliminarHola Juana, me gusta mucho tu relato porque es como un viaje de ida y vuelta en el que hay dos mundos dos lugares. Que los une esa primera flor de la primavera. Un abrazote.
ResponderEliminarGracias Ainhoa por leer este "viaje de ida y vuelta". Un abrazo
EliminarUn micro con un final muy poético que contrasta mucho con la tensión latente en la historia. Has logrado muy bien ese efecto, Juana, y que prevalezca la esperanza de esa primera flor que trae la primavera.
ResponderEliminarMuchas gracias, Marta por leer y comentar. He leído, pero no he comentado. Es una época de muchas complicaciones. Abrazo
EliminarHola, Juana. Me parece muy interesante tu micro. Nos muestras muy bien esa "retirada" a mundos internos, donde uno puede descansar.
ResponderEliminarEl ladrido del perro me parece simbólico, en principio molesta, pero al final de alguna forma rara, se extraña. Uno siempre termina retirándose a esos lugares "seguros". Preciosa imagen final con esa hermosa flor surgiendo de la nieve, anunciando un tiempo nuevo. Abrazo fuerte.
Hola Juana! Tu relato empieza como una situación y lugar hóstil, con ese ruido incómodo y ese frío invernal para acabar con esa visión del edelweiss que anuncia un cambio a algo nuevo. Un abrazote!
ResponderEliminarHola, Juana. Si interpreto bien, el protagonista sufre por el destino del animal, pero inmediatamente lo borra de su mente y vuelve a su palacio de paz. Si esto es así, me parece una buena metáfora de lo que pasa en estos días con respecto a los sentimientos y pesares ajenos.
ResponderEliminarUn abrazo
Hola Juana. En tu precioso aporte al reto, dos universos se rozan por un instante. En el violento, de ruidos, gritos e insultos, de incomprensión y me resisto a creer de mal final para el pobre perro, todo es desastre y violencia.
ResponderEliminarEl otro es el anhelado universo del silencio de la nieve al caer, del débil sol de invierno y de miles de arroyos cantarines que dan la bienvenida a la primavera, a la vida, en esa pequeña y blanquísima Edelweiss, símbolo de pureza, nobleza y de amor verdadero. ¡Gracias por regalarnos ese platillo de la balanza: el optimismo!
Un abrazo de Marlen
¡Hola Juana! Un relato hermoso y parece que cargado de esperanzas. Eso al menos creo que podría simbolizar el nacimiento de esa flor y la llegada de la primavera para la protagonista.
ResponderEliminarUn saludo.
Entre el ruido y el silencio esta el silbido suave de una brisa, el cantar de un arroyo, el movimiento de unas ramas en la arboleda, Una canción cantada con voz contenida. entre el ruido y el silencio, prefiero el sonido amable de las cosas naturales y cotidianas. los gritos y los ladridos me trastocan.
ResponderEliminarUn bonito relato con esperanzadora flor de Edelweiss incluida.
Un abrazo.
Hola, Juana, he tenido que buscar qué es el Edelweiss, y entonces tu relato ya cobraba un sentido completo. Porque dice mucho más de lo que cuenta (iba a decir ladra, jejeje), como nos tienes acostumbrados. Si te soy sincero me he visto reflejado con la escena del perro, pero en mi caso fue cuando nació mi segundo hijo, mal dormidor y no solo por los perros de los vecinos que en ocasiones deseé que se evaporaran de la forma más macabra posible. Pero sí, a veces la paz no solo está en nuestro interior, ya que este puede ser un revoltijo de pensamientos dañinos que nos dejen aún peor. Me encanta la figura de edelweis, su resiliencia, pureza y valentía. Fantástico relato.
ResponderEliminarMuchas gracias por participar y un abrazo
Juana, no imaginas que vivo esa pesadilla de los ladridos de los perros de los vecinos a diario y le ladran hasta a las moscas, ja, ja. Lo que duele es su soledad todo el día, la falta de atención los hace nerviosos y cualquier movimiento los intranquiliza. El silencio lo prefiero y añoro cada día mas, por suerte el canto de las muchas aves a mi alrededor me ayuda a soportar los ruidos.
ResponderEliminarTu micro es increíblemente evocador por ese paisaje mental de la nieve, el silencio y esos ciervos, cuanta paz destila esa imagen. Luego la odiosa pesadez de aquello que perturba la mente y la vuelve indeseable, hace que duela el silencio y se abandone para entrar de nuevo en la realidad, en la que creo entender, si son de defensa animal, que el perro tendrá una nueva vida y oportunidad tal cual lo anuncia edelweiss. Un abrazo