domingo, 12 de marzo de 2023

HOMBRECITO



HOMBRECITO

 

 

¿Qué habrá sido de ti, hombrecito?

¿Qué hacías entre todos esos brutos buscadores de oro? ¿Quién eres ridículo, mal vestido, con un solo zapato y trapos atados en el otro pie, que saluda quitándose el bombín y anda por la nieve con un bastoncito de caña? Hazmerreír de la taberna entera, guardabas mi retrato como un enamorado. Te he espiado pajarito tembloroso mirándonos de lejos como desde una rama cargada de nieve sin atreverse siquiera a piar, pero con súbito coraje para invitarnos a cenar en Año Nuevo, a nosotras mujeres en apariencia desdeñosas, pero desesperadas por quien no nos desdeñe. Hay algo noble en tí que no merecemos.

Sí, te he espiado aún en tus sueños. Dormías, esperando agotado a las que te despreciábamos. Dormías con la cabeza sobre esa mesa que habías tendido con tanto cuidado, y yo te veía sonreír, casi bailar con tus panecillos y tus tenedores. En tus sueños toda tu poesía.

Vuelvo en la cubierta de esta barca, sin dinero, sin saber muy bien adónde ni para qué. Por un momento yo también me dejé seducir por el matón de Jack, por su porte, su desfachatez y hasta su engreimiento. Todos desesperados por beber y reír, y besar y cantar hasta el agotamiento. Todos buscando lo que ansiábamos donde no estaba.

Algún día, ¿sabré reconocer un corazón como el tuyo?

 

(La Quimera del Oro- Charles Chaplin. Georgia en la cubierta de tercera clase recuerda sentada entre cuerdas.)


domingo, 12 de febrero de 2023

LA GUERRA DE LAS VIEJAS

 





                        LA GUERRA DE LAS VIEJAS

 

Frola y Nefer (por Nefertiti) son en su pueblo algo así como el escuadrón bombardero o de misiles del Imperio Británico. Con sus lenguas certeras y su imaginación perniciosa han destruido reputaciones enteras, matrimonios, familias, negocios y cuanto uno pueda imaginar.

Son mayores, han tenido cómplices y tiempo sobrado. Como el mencionado Imperio, han extendido sus dominios-maledicentes más allá de los mares y de su control; pero el tiempo también se vuelve en contra.

Todos aquellos que les creyeron y luego les temieron, los que siguiendo el camino de las palabras de Frola y Nefer arruinaron sus vidas, han terminado por darles la espalda. Muchos han vuelto a sus parejas,  a sus familias renovados, frescos, dispuestos a vivir en su realidad lejos del castillo y las pretensiones de la loca de la casa.

Todas las imágenes de la vida que Nefer y Frola atesoran, son tapices enmohecidos por los años y la falta de cuidado.

Ellas, por su parte, están un tanto aburridas. Necesitan expandir sus dominios.

Y aquí llega Nati. Muy joven, no precisamente tonta pero sí muy simple, poco instruida, madre de una niña de tres o cuatro años (no recuerda), que vive en una casucha a las afueras del pueblo, en cuyo terreno cultiva algunas verduras y sobre todo hierbas curativas. También tiene un limonero y un ciruelo.

Hoy, Nati está muy contenta. Por haber tratado a Clementina, directora de la escuela, con alguna de sus hierbas para el dolor de estómago ha logrado su confianza, y lo que es más un trabajo. Atender la mesa de los niños en almuerzo y merienda, hacerles friegas de lavanda sobre los golpes, o de tomillo para el dolor de garganta. Puede llevar a su niña que se entretiene  con su muñeca de trapo en el aula de los más pequeños mientras  ella trabaja. Ama los amaneceres frescos, luminosos, y salvo por sus amados gorriones, muy silenciosos. Camino a la escuela, no hay nadie por las calles del pueblo.

¡Ah, pero qué distinta es la vuelta! Unos van y vienen entre sus trabajos, las compras, la casa; otros, como Frola  y Nefer se sientan a la puerta de sus casas a ver pasar la vida y opinar sobre ella. Afilan sus lenguas.

Ya el primer día:

—¿Dónde es que vive?

—En las afueras. Debe ser puta. ¿No te has fijado que hay más muchachos yendo a la tarde para esos lados?

—Llamemos a Petronila.

—Pero con discreción, eh…

—Dice que los muchachos van por el otro camino a la cancha de fútbol, pero que averiguará.

-Tal vez sea gay.


Son días de mucho calor, la niña está cansada y Nati la carga camino a casa.

—Hasta cuándo pensará cargarla…

—Está malcriándola.

Nati las oye, claro que las oye, puesto que ellas hablan para que las oiga. Pero Nati es nuestra Ghandi: no responde.

Vienen otros días:

—¡Pobre criatura, llevarla a la rastra con sol, lluvia o lo que sea!

—No sé por qué no la deja con alguien mientras trabaja.

—Yo no la dejaría venir con la niña.

—Hay cada cómodo.

Acaso porque Nati nunca se da por aludida, o por otras insondables sinrazones del alma humana, Frola y Nefer intensifican cada día los ataques, pasando de las balas de fogueo a los cañonazos:

—Van tan mal vestidas…

—La nena está desabrigada, se va a enfermar.

—No sé para qué tienen hijos si no saben cuidarlos.

Entonces, la niña es quien se enoja:

—Viejas feas, malas, tontas.

—¡Insolente!

—Mocosa de porquería.

—Y la madre no la corrige.

—¡¿Qué irá a salir de ahí?!

—Petronila habló con Clementina, dice que la madre cultiva hierbas curativas. Es medio curandera, parece.

—Bruja, querrás decir. ¡Qué gentuza!

Cuatro manos hacia el suelo ponen índices y meñiques queriendo conjurar el peligro, pero las lenguas no cesan.

 

Gritos y peleas en el patio de la escuela entre los chicos más grandes. La hija de Nati se asusta, llora, se caga. Nati la limpia como puede pero la diarrea sigue mientras caminan.

—¡Será posible!

—¡Qué asco!

—Hay que denunciarla a la justicia para que le quiten la tenencia.

Nati reacciona, por fin. Se vuelve y con un gesto de su mano derecha exclama:

—¡Cuidado! ¡Respeto! —y se va.

Frola y Nefer quedan de piedra. El mundo se oscurece, quieren hablar, se les enreda la lengua, corren a la comisaria:

—Ro co soo, ro co soo

—Al brúla nos ja engrudó.

Tiemblan con las lenguas afuera como dos perros en carrera.

Frola  consigue mascullar: —Clementiembla.

El comisario se juega por lo que considera un llamado a la maestra, y acierta.

Clementina pronto adivina que hablan de Nati y se ofrece a ir con el comisario a verla. 

—No hice nada. Me amenazaron con quitarme la nena y  les grite: «cuidado, respeto». Después quise hacer ese saludo que hizo un señor gordo con habano cuando ganó una guerra, el índice y el mayor como una victoria. Decirles que yo había ganado, pero estaba tan nerviosa y apurada que la mano me quedó no para arriba sino medio estirada hacia ellas. Creo que eso las asustó. También  yo estaba asustada y enojada, ¡cómo  van a querer sacarme la nena porque la pobrecita se cagó!

Clementina la consuela en tanto al comisario le cuesta contener la risa: Nati ha vengado al pueblo entero.


martes, 10 de enero de 2023

LA PIEDRA Y LA SOMBRA

 


Sí, fui yo el hombre capaz de traicionar al Señor del Olimpo. El más astuto de los mortales me llamaron, mientras duraron ellos. También fui capaz de eludir su castigo y encadenar a Tánatos.

 Nadie moría. Ni en plantas, ni en animales, ni en hombres podía encontrarse un ciclo terminado, o la semilla de la renovación.

Intervino el dios, y por supuesto ganó. Mis astucias, mis engaños siempre tuvieron éxito en el inmediato tiempo de los hombres. Claro está que yo sería su primera víctima, pero esta vez engañé a los Infiernos culpando a mi mujer. La hice pasar por impía. ¡Es tan fácil!   Me presenté sin la vestimenta ritual, quejándome por su descuido. Pedí volver a reparar.

Hades, con la seguridad que dan la soberbia y  el poder, me dejó ir. No volví hasta que me venció la vejez. Entonces mi sombra conoció el castigo: empujar una gigantesca piedra hasta la cumbre de una montaña. Casi al llegar, la piedra cae siempre y mi sombra debe volver a empezar.

Han pasado milenios. Mis dioses hoy son solo metáforas para la humanidad. Acaso vivan aún en los bordes del universo. Otros han ocupado su lugar.

Mi castigo se ha convertido en esperanza. Tanto subir y caer, la piedra fue deshaciéndose, rompiéndose en guijarros. Podría llevarla en un bolsillo si lo tuviera.

Pronto,  piedra y sombra llegaremos a la cumbre. No volveremos a caer. Seremos fundadores de la próxima cosmogonía.

Sísifo vuelve a triunfar.





domingo, 11 de diciembre de 2022

A LA SOMBRA DE ESO, BAJO LA MIRADA DE AQUEL

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A LA SOMBRA DE ESO, BAJO LA MIRADA DE AQUEL

 

Hace mucho, muchísimo tiempo, miles de años ya,  a la hora de los sueños, ESO puso un dedo sobre el cerebro de un científico, y en poco tiempo surgieron métodos para trasplantes de órganos, su crio conservación, formas de prevenir el rechazo, toda clase de vacunas, combinaciones químicas impensables hasta el momento, que fueron de gran ayuda para la curación  de  millones de enfermos. La humanidad avanzaba entre maravillada y agradecida a una vida prolongada y saludable. Las ideas de solidaridad, generosidad, entrega cambiaron definitivamente. Era preferible sobrevivir por medio de un solo órgano en un cuerpo ajeno que confiar en una improbable vida celestial.

Si ESO se sintió satisfecho u orgulloso de los resultados, no lo sabemos. Los seres humanos lo olvidaron y dejaron de lado  a AQUEL. No los necesitaban.

Los gobiernos del mundo  compitieron en la creación de inmensos laboratorios y bancos de conservación de órganos construidos en las zonas más  frías y alejadas de la civilización. Por supuesto, también aparecieron los traficantes capaces de ejecutar los delitos más atroces con tal de obtener lo que se había convertido en el oro del momento. Asimismo la comunidad mundial acordó leyes mediante las cuales todos los ciudadanos se convertían en obligados donantes desde el registro de nacimiento.

AQUEL contempla. Acompaña en silencio a los dispuestos a llevar adelante su destino.

 

 

Pero los seres humanos nunca se conforman, y lo que crean por necesidad, terminan convirtiéndolo en frivolidad. Unos cinco mil años después, las reservas de órganos se están agotando. La humanidad está dividida en dos grandes grupos: los llamados Inmortales y los Mortales. En apariencia no se diferencian demasiado, aunque los primeros  están obligados a cambiar por desgaste los órganos trasplantados, y sus mujeres  se niegan a procrear temerosas de la debilidad de sus cuerpos, temerosas del parto, temerosas del niño enfermo, temerosas.  Así, cuentan con los hijos de los Mortales para que  contribuyan con sus órganos a las reservas futuras. Usan sus robots metálicos y mudos como policía de seguridad que busca niños casa por casa.

Los Mortales por su parte, recurren a toda clase de artilugios para que los gobiernos no puedan registrar a sus hijos. Construyen sótanos con aislantes de sonido y los comunican a través de túneles que continúan hasta lugares muy alejados de ciudades y pueblos. Repartidos por el globo viven muchos unidos en la resistencia. Se los conoce por diversos apodos: los portadores de la voz o los de la voz que camina; otros los llaman los ecos del viento o el rugir de los mares.

 El mundo entero prepara la  guerra.

 En una ciudad pequeña cercana a uno de los últimos bosques donde solo viven lobos, Ana,  partera de los Mortales, ha ideado una forma curiosa de silenciar el llanto de los recién nacidos: canta. Canta con su poderosa voz, con su alegría, con toda su convicción. Sabe que eso la pone en peligro;  muchas Inmortales aspiran a recibir su laringe y sus cuerdas vocales en un trasplante.  Un amanecer, sus compañeros de resistencia le hacen llegar un mensaje por medio del canto de los pájaros:

                                               En el bosque

                                               Lobos aullan

                                               Guardan tu silencio.

Ana se apresura. Tiene una larga jornada caminando por la oscuridad de los túneles para llegar al bosque con la luz del atardecer. Otros ecos del viento también viajan solos por peligrosos caminos alternativos, evadiendo ciudades y pueblos para llegar a cumbres de montañas y colinas, a selvas, a desiertos, a cuevas entre las rocas junto al mar, a fondos de cascadas.

Es la noche del estallido.

Se han puesto en marcha todos los robots a la mayor potencia. Arrasan las casas de los Mortales, arrancan a los niños  de los brazos de sus padres con tanta violencia que los dejan inservibles para cualquier uso. Los Inmortales, enardecidos, queman poblaciones enteras. Entre  fuego y  humo Mortales e Inmortales mueren sin poder respirar.

Visto desde el  espacio, el planeta azul se asemeja a un gigantesco volcán de humo y lava.

ESO empieza a paladear su triunfo.

Los lobos aullaron toda la noche. Ahora duermen junto a Ana, protegiéndola. Ella busca entre los árboles una primera claridad y comienza a cantar. Con su canto suben también desde las cumbres, las selvas, los desiertos, las cuevas y cascadas, los de todos los portadores de la voz del mundo; en sus silencios de aire nace de sus laringes una nueva humanidad.

 Triunfa en la aurora la sonrisa de AQUEL.

ESO, furioso por haber perdido otra batalla, cuando creía haber ganado la guerra, comienza a idear una nueva peste  con una cura tan potente que dejará a los hombres…(continuará)

domingo, 13 de noviembre de 2022

ENEMIGOS

 



Me atrae la oscuridad.  No es que no me guste la playa pero el sol me hace mucho daño. Para mí la playa es cuando la arena ha enfriado, entonces soy feliz sumergiéndome en ella. Los corredores sin luz son mi lugar de práctica. Corriendo le gano a cualquiera. Debería probar en alguna olimpíada.

No me quieren. Es más, me odian y me persiguen con alaridos en cuanto me ven. Mejor así. La noche es mía. Me basta algún descuido de mis enemigos para encontrar comida. Las bebidas no son lo mío. Siempre tengo miedo de ahogarme.

Hoy ha hecho un calor excepcional. Aún en la oscuridad he tenido que quedarme muy quieta esperando que baje la temperatura. Es otra de mis habilidades. Sé engañar al enemigo cayendo en estado cataléptico. Cuando menos lo piensa, estoy nuevamente ganando la batalla. Soy de ascendencia longeva y mucho más lo serán las nuevas generaciones con defensas ante la guerra nuclear.

Se enciende el farol de vigilancia. Debo correr. Ah, siento la lluvia ácida que quiere quemarme. Mis enemigos son gente sin piedad. Caigo en un hueco duro, de piedra. Tiene tres agujeros al fondo. Quiero escabullirme por allí. La lluvia me sigue. No tengo más fuerzas. Pero al final de la tierra habremos ganado.

                                                           ***

—¡No sabes, Martita, el susto que pasé anoche! Prendo la luz del baño, en el piso una cucaracha. La perseguí con fumigador hasta que murió en el lavatorio.  Creí que me moría.


martes, 11 de octubre de 2022

LAS FRUTILLAS Y LAS UVAS


Si quieres, pueden acompañar tu relato con esta imagen



                                                                                                                                          

Débora empuja con esfuerzo y entusiasmo la silla de ruedas de Andrés por el jardín del Centro de Rehabilitación en el que se encuentran varios días a la      semana. Andrés colabora forzando las ruedas con sus brazos en los  desniveles del terreno.                                                                                                                

−Allá, bajo el fresno, −dice Andrés.                                                                        

−¡El árbol portentoso! –ríe ella con cierta dificultad.                                                

No hay nadie alrededor. Sólo el sol, pastos, árboles y algunos pájaros, los acompañan. Débora trepa al banco de piedra como una niña, y Andrés     acomoda su silla para que puedan mirarse al hablar. Saca un libro de la bolsa de tela que lleva colgada de su cuello, y se dispone a leer.                                

Ella lo mira embobada. Él recita:                                                                        

−Si nada nos salva de la muerte, al menos que el Amor nos salve de la vida…*

−Mi mamá dice que yo no debo enamorarme, porque nadie me va a querer.

−Pues habrá que hacerle saber que…Quien cree que todas las frutas maduran al mismo tiempo que las frutillas, nada sabe acerca de las uvas.*                    

Vuelve a reír como una criatura. Se estira sobre el banco y apoya la cabeza en la pierna de él.                                                                                                    

***                                                

−Tengo excelentes noticias para usted, señora. No es sólo que termina su secundario en una escuela común con muy buenos resultados; aquí la vemos progresar día a día en el control muscular y en las habilidades manuales,         incluso baila muy bien. El hecho de que su condición sea de las más leves hace su cuerpo más espigado de lo habitual en estos casos, y por el momento los         niveles visual y auditivo están dentro de  parámetros normales. Además          –continúa la directora del Centro con cierta picardía en la mirada− parece que se nos está enamorando.                                                                                            

La madre de Débora salta como si la hubiera picado una avispa:                        

−¿De qué buenas noticias me habla? ¿No sabe que nunca va a las fiestas de sus compañeros porque nadie quiere bailar con ella, por ejemplo? Eso, entre tantas situaciones en las que se siente observada como un bicho raro. Los     profesores los obligan a incluirla en los trabajos en grupo, ninguno de sus         compañeros la elige para hacerlo juntos. Y usted me habla de enamorarse…Si la animan en ese sentido lo único que lograrán es que alguno se aproveche de ella, que la abusen, que la hagan más desgraciada de lo que ya es…¡pobrecita!

Se atraganta entre la furia y los sollozos.                                                                

−Cálmese, por favor. Débora no es desgraciada, ni pobrecita. Vive riendo, de buen humor y siempre dispuesta a hacer algo más. Tiene derecho a su vida sentimental y a vivir su sexualidad, y Andrés es un muchacho estupendo que saldrá adelante a pesar del accidente. Pronto retomará sus exámenes en la universidad y será un profesional brillante.                                                        

−¿Y Para qué la quiere? No será para lucirla en congresos y reuniones,         ¿verdad? Más bien la tendrá cocinando y criando niños como ella.                

−Usted sabe mejor que nadie que no es una condición previa y que tiene tanta probabilidad de tener niños sanos o enfermos como la tuvo usted; suponiendo que quiera tenerlos−dice la directora casi gritando enojada.                                

Aterrada, (ni ella misma sabe cómo medir sus miedos) huye hacia el jardín, toma la mano de su hija con violencia y la despierta.                                        

−Vamos –dice y la arrastra a la salida sin siquiera mirar a un Andrés estupefacto que no alcanza a entender lo sucedido.                                                                

  

Durante muchos días la casa es un lugar de llantos. La hija se encierra en su habitación. De cuando en cuando abre la puerta y grita entre lágrimas:            

−¡Mala, egoísta! ¡Mamá de porquería!                                                                

Esto es lo que más duele; tanto deseó ser madre, que ya mayor lo logró, entonces el maldito cromosoma… Llora sin responder. Está segura de hacer lo mejor por su hija. Se muerde los labios como si se mordiera el alma. Adelgaza, se olvida de sí, se promete resistir hasta la muerte, pero no puede dejar de         preguntarse por ese “después” que vislumbra tan oscuro. En quién podrá           confiar…                                                                                                                                

Débora no ha vuelto al Centro de Rehabilitación. Es su madre quien atiende siempre el teléfono y ni bien oye la voz de la Directora o de Andrés, corta la comunicación. Él no se da por vencido. Está preocupado y la extraña, la extraña mucho. Cambia de táctica. Usa sus brazos, a los que llama sus piernas                 superiores, para empujar su silla hasta la puerta de la escuela. No la ve.            Insiste. Esperará. Algún día el tiempo dará la vuelta y  Débora volverá en él.                                               

Débora vuelve. Bajo el cálido sol del mediodía está Andrés. Lo ve. Corre. Se abrazan, se besan.                                                                                            

Desde la esquina, la madre los mira. La luz  que irradian, le enseña a confiar.

 

·       La primera cita es de Pablo Neruda.

·       La segunda es de Paracelso. 


                                                                                            


























miércoles, 14 de septiembre de 2022

VIENTOS

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                                   VIENTOS

La oscuridad del abismo llama. Aún no baja la mirada, pero en el horizonte también llama la oscuridad. Una copa de veneno en una mano, una pistola en la otra. No fallará. El mundo le ha fallado. Todo cuanto cree merecer y no ha recibido se apelmaza en nubes de resentimiento. Colores sucios. Un silencio ominoso. No hay lágrimas ni autocompasión; tampoco una nostalgia o un recuerdo de infancia. Nada que se parezca al amor. Sólo odio. Un odio atroz vuelto contra sí mismo. Basta romper el equilibrio con un movimiento cualquiera, la punta del pie que se desliza hacia el vacío, la mano temblorosa que intenta afirmar el arma, la rendición en la cintura que se pliega, o beber, solo beber. Quizá sea lo mejor. Pero su cabeza no cesa de lucubrar, dudar, especular en una ronda sin fin.

Por un instante parece que el universo entero estuviera pendiente de su decisión. Un aire muy sutil sopla su nuca. ¿Acaso las plumas de un ave? Se repite algo más fuerte.

La lluvia se abalanza sobre la tierra y allá lejos, detrás de él, sube el canto de una alondra.

Deja caer el arma al vacío, derrama el veneno entre las piedras dando la espalda a la negrura, y se vuelve ahora de cara al viento que lo llama en el canto de la alondra.

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225pps. con título

Citas: …No, lo último es la soledad del hombre,/la soledad del mar,

la soledad de Dios cuando está a nuestro lado

Y no vemos otra cosa que una sombra o un silencio.

                                                           Mario Morales (1936-1987)

…

Cantar es en verdad otro aliento,

Un soplo en torno de nada. Un vuelo en Dios. Un viento.

                                               Rainer M. Rilke (1875-1926)                                                     

                         



lunes, 13 de junio de 2022

ENTRE EL ALCE Y LA PERVERSIDAD

Si queréis, podéis acompañar vuestro relato con esta imagen


De acuerdo a la propuesta de David Rubio Sanchez para este mes, elegí mencionar ya desde el título dos espléndidas narraciones de Poe. Considero El Alce como uno de sus más bellos cuentos y quise contraponerlo al Demonio de la Perversidad que está en la línea del terror gótico solicitado.


Tengo frío, mucho frío. Consigo lo que he buscado, no lo que ansié.

Siempre me gustó leer, uno de los motivos de mofa de mi patrón, pero eso ya no importa. Recuerdo un cuento que en su momento me pareció la perfecta descripción de la belleza en la paz. Hacia el final de la historia, un alce tranquilo, manso surgía en el paisaje;  llegaba un hombre con un puñado de sal en la mano, se lo ofrecía mientras le pasaba un lazo por la cabeza y se lo llevaba. Recuerdo también haber ansiado con todas mis fuerzas que llegara un momento en mi vida en el que alguien me ofreciera un puñado de sal y yo me dejara llevar. Pero en mi sangre siempre ha podido más el demonio de la perversidad.

Éramos una familia pobre de varios hijos. Comencé a trabajar muy pronto en una carnicería grande de nuestra vecindad que abastecía casas de gente rica. Nunca sabré si fue mi padre quien pidió trabajo para mí, o si fue el carnicero quien le pidió un chiquilín que lo ayudara. Según los días y el humor de mi patrón, la historia se repetía de distintas formas: “Te traje para enseñarte y darte de comer porque me daba pena verte tan mal alimentado”; o bien “No sé por qué tuve que creerle a tu padre que servías para algo”. Esas frases eran preámbulo de burlas y descalificaciones constantes. Otra de sus supuestas bromas era usar su enorme cuchillo, que hacía bailar en el aire con habilidad asombrosa, para asustarme o ponerme en ridículo. Llegó al extremo de desprenderme el pantalón con la punta del cuchillo delante de la hija de una cliente que era mi compañera de escuela. Jamás odié tanto a alguien.

Pero para vengarme no podía contar con un físico casi esmirriado contra un hombrón capaz de cargar media res sobre sus espaldas. Debía pensarlo bien y planearlo de modo que nadie pudiera descubrirme. Por otra parte, en mi cabeza resonaba siempre la voz de mi madre: “Aprende a respetar al menos. Piensa que gracias a que cada día traes algo de lo que le ha sobrado de sus ventas, podemos comer mejor.” Las sobras para los perros, eso nos daba. Más resonaban las palabras de mi madre, más y más el demonio de la perversidad se apoderaba de mi alma. El alce se iba borrando de mi memoria.

Con el tiempo, el trabajo de mi padre fue mejorando. Dejé la carnicería y pude terminar mis estudios. Aquella época pertenecía a un pasado doloroso que parecía quedar atrás. Un día, pasando en bicicleta frente a la carnicería, lo vi afanándose en la cerradura de la puerta del enorme congelador donde se guardaban las reses. Frené en seco. Algo me dijo que allí estaba la clave de mi venganza. Lo saludé amablemente y le pregunté qué hacía. Me dijo que esa puerta era muy pesada y se cerraba con excesiva facilidad, lo que la convertía en un peligro para quien entraba al congelador, de modo que estaba modificando la cerradura. Le ofrecí ayuda y observé todo el proceso grabando cada paso con mucha precisión.

Dejé pasar algo más de un mes. Que se sintiera seguro de su trabajo, que se relajara; que se olvidara de haberme visto.

Aproveché una noche de un domingo de invierno, cuando según sus costumbres pasaba la tarde bebiendo junto al fuego y maltratando a su mujer, para colarme por la entrada secreta que yo conocía bien, y con sumo cuidado deshacer paso a paso su seguro en la cerradura. Una vez comprobado el resultado, me fui.

Dio la casualidad o mi demonio –de ningún modo puedo hablar de la Providencia- que quizás el frío y la culpa me enfermaran. Estuve varias noches delirando. Mi madre me dijo que repetía una sola frase: “Las ratas merecen morir.” Días más tarde mi padre trajo la noticia. La puerta se había cerrado, no pudo abrirla. Se enteraron muchas horas después, cuando su mujer vio que no volvía. Como nadie sabía de su preocupación y del trabajo que se había tomado, la policía interpretó su muerte como un accidente. Yo llevaba varios años sin trabajar allí, además había estado en cama al cuidado de mi madre. Nunca habría sido un sospechoso.

Había triunfado sobre mi enemigo y sobre el mundo. Durante unos meses me sentí exultante, poderoso. El único acto creador del hombre es el crimen, la procreación es obra de la naturaleza, me decía riendo. Sin embargo, mi exaltación duró poco. La perversidad misma me empujaba a contarle al mundo mi proeza.

¿Quién no quiere envanecerse de su obra ante los demás? De haber sido así, en cierta forma habría recuperado al alce al entregarme a la justicia, pero creyéndome Creador también creció el orgullo. Hoy, nadie está a mi altura como para merecer castigarme. Solo yo puedo hacerlo. Elijo la muerte de mi víctima.

No puedo dejar de temblar.  Mi sangre se congela en la perversidad.

He enviado por correo (no sea que se apresuren a buscarme) una carta a mi madre. Al menos así me encontrarán y podrán enterrarme. Ella sabrá si entregarla a la justicia. Esta vez me dejaré llevar.

Le pido también que, en lugar del acostumbrado puñado de tierra, eche sobre mi féretro un puñado de sal.


jueves, 12 de mayo de 2022

CIENTÍFICOS CONSTATAN SORPRENDENTE MUTACIÓN





 



Salud y Ciencia                                                        11 de Mayo  2032

 

 

CIENTÍFICOS CONSTATAN SORPRENDENTE MUTACIÓN



  La Organización Mundial de la Salud (OMS) acaba de publicar la información corroborada por genetistas de todo el mundo,  que se ha comprobado una verdadera mutación en el cuerpo humano. Todos los niños nacidos en los últimos diez años, tienen índice y pulgar de ambas manos extraordinariamente más largos y flexibles que los de generaciones anteriores, y una notable desproporción en relación a los otros dedos. Al parecer esto se debería al uso excesivo de dichos dedos en teléfonos móviles  durante varias  generaciones. 

La OMS comunica asimismo que no tratándose de deformaciones casuales en  comunidades aisladas sino de una verdadera mutación, esto no representaría ningún riesgo para la salud. Tampoco debería preocupar en modo alguno a las familias de estos niños. Sin embargo, no puede dejar de señalar que es la primera mutación que se constata en milenios.

¿GUETOS FEMINISTAS O PROTECCIÓN CIUDADANA?

 


Microrretos 2032

EN POLÍTICA Y SOCIEDAD                                  11 de mayo 2032

 

Guetos Feministas o Protección Ciudadana?


   En razón del estrepitoso fracaso de las medidas aplicadas  para proteger a las mujeres contra  acosos y maltratos,  grupos radicalizados de nuestra sociedad han presentado un proyecto de ley para la creación de barrios cerrados para mujeres en situación de riesgo. De hecho, ya existen algunas comunidades que intentan protegerse de manera privada. El proyecto propone la creación de barrios cerrados donde las mujeres podrían desarrollar su vida profesional y familiar, protegidas por vigilancia especializada. Eso sí, saldrían siempre acompañadas por guardaespaldas y con los rostros cubiertos de tal modo de no ser reconocidas.

 Mañana, frente al Congreso se esperan dos grupos de manifestantes enfrentados: los que hablan de discriminación y hasta de retorno a la esclavitud, y los que proponen la protección a la sociedad y la familia- Hay un tercer grupo autodenominado “Verdaderos Machos” que se proponen asistir al mismo lugar y a la misma hora para reclamar su derecho a llevar su vida familiar sin que el Estado se inmiscuya en su privacidad y formas de relación. El gobierno estudia posibles medidas de seguridad para evitar enfrentamientos y derramamiento de sangre.

Se aconseja a la población no acercarse al centro cívico a partir de las 15 hs.