domingo, 11 de enero de 2026

NIÑO BIEN

 


    NIÑO BIEN

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               EEs borroso, manchas de niebla y nieve, pero oscuro. 

                No conocí al Viejo. Tal vez lo vi una o dos veces de chico. 

                Sé que era milico de alto rango y fue a conquistar tierras de agua y hielo. 

                Dicen también que tuve una hermana mayor que él casó con un amigo. 

                Ella desapareció al descubrir que su marido prefería a los soldados.

                Me llevaron  a criar al campo, no sé bien porqué. 

                No me gustó, pero aprendí artes de cuchillero. 

                Apenas crecí ya  me vine pa° la ciudad. 

                Me llamaban la farra, el pucho, el trago. 

                Bien lo sabés, nuestra  barra brava.

                Dijeron que el Viejo murió en el hielo. 

                 La Vieja se fue con mi tío y se llevó a mi hermana Electra.



 

                 ¡Que vida, nos dimos hermano, mientras duró! 

                 Viví de todas las mujeres que me bancaron. 

                 Un día apareció Electra. 

                 Resulta que al Viejo lo habían asesinado el tío y la Vieja.  

                 Ella llevaba años siendo violada por el tío, pero no daba más. Así dijo.

                 Por eso fui con mi cuchillo de carnear. 

                 Los vecinos me dijeron que estaba en la casucha del fondo, donde violaba chicas 

                  - él lo llamaba  “el lugar de arrodillarse”. 

                  La Vieja pidió perdón. 

                  Pero yo ya estaba muy borracho y Electra  dijo que nunca la defendió. 

                  Ahí no me aguanté y volví a carnear.

                 -Horacio, decile adiós a los muchachos, che. No resisto más. Es el veneno… el alcohol.


     

(244plbs.)


Para este relato he intentado no solo la posible intertextualidad de Orestes y Hamlet con un cajetilla porteño, sino incluir el lenguaje correspondiente al personaje de primera mitad del siglo XX. La referencia es, por supuesto, el tango de Gardel- Le Pera "Adiós Muchachos".



14 comentarios:

  1. Atrevido bricolaje para un singular reto. Está muy bien entretejer los clásicos con la cultura popular sin complejos. Un saludo y gracias.

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    1. Gracias, Fernando. De algún modo tanto en la vida como en el arte, las mismas pasiones se viven en distintos planos sociales y de época y el aprendizaje es mucho más lento de lo que desearíamos. Un abrazo

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    2. Hola Juana, te quedo muy bien. Me gusta mucho el personaje porteño, lo has caracterizado muy bien. En tu receta literaria, mezclando el drama de Orestes con elementos de la época de oro del tango, has logrado algo muy original e interesante. Enhorabuena.

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  2. Genial esa mezcla de Orestes y Hamlet con acento porteño. Me ha encantado.
    Un saludo.

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  3. Hola, Juana. Sí, también a mí me ha gustado mucho. Es un relato diferente y muy original. Me encanta la voz narrativa y el aire porteño de la historia.

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  4. Hola Juana, me ha llamado mucho la atención la mezcla. Te ha quedado fetén y muy potente. Enhorabuena.Un abrazo

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  5. Hola Juana, sabes que mi padre fue un fans de Carlos Gardel compró muchísimos discos de él, y cuando me iba de vacaciones a la finca, pues en el tocadiscos escuchando Tangos, y "Adios Muchachos" si que lo escuché muchas veces, como Caminito...Con respecto a tu relato, la referencia a Electra no es un mero guiño, sino el eje que transforma una venganza personal en un acto de purga arquetípica. La crudeza del lenguaje es el disfraz perfecto para un drama eterno sobre el honor mancillado y la herencia del odio. Abrazos virtuales desde Venezuela.

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  6. Un monólogo desgarrador en voz de un malevo porteño de los años 30-40, agonizando por alcoholismo, que narra una saga familiar de traición, incesto, asesinato y venganza. Intertextualidad potente: Orestes (venganza por el padre asesinado, madre cómplice, incesto familiar, hermana Electra).
    Hamlet (duda, locura, venganza diferida, atmósfera de podredumbre).
    Todo trasplantado al arrabal porteño con lenguaje tanguero crudo (“cajetilla”, “barra brava”, “carnear”, “farra”, “pucho”).

    El cierre con “Horacio, decile adiós a los muchachos” es un homenaje directo y genial al tango “Adiós Muchachos” de Gardel-Le Pera: la despedida del tipo que se muere joven, pero aquí es por veneno alcohólico tras una vida de sangre y excesos.
    Saludos

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  7. Tu relato, no sé por qué, me huele a tabaco, a alcohol y a salitre.
    Me ha gustado esta venganza al son de tango.

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  8. Hola, Juana, no he leído Hamlet, y lo que sé de la obra es poco. En ese sentido he leído el relato como algo original, y quizá algo se me escape. El tono es genial, con ese acento que salta de la pantalla, y ese resquemor del pasado y un turbio asunto familiar. El ritmo también s algo a destacar, vuelas por la narración. Me ha gustado mucho, Juana.
    Un abrazo!

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  9. Hola Juana. Un relato duro, en el tono y la forma. No he leído a Hamlet, pero en cierto modo me ha recordado a La Familia de Pascual Duarte, de Cela. Original toque el que le has dado, llevándolo a las raíces argentinas y porteñas, lo cual le da un plus de calidad. Un abrazo.

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  10. ¡Hola Juana! Tu relato está genial aunque no domino mucho a los personajes que has elegido para hacer esta intertextualidad.

    Un saludo.

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  11. Maravillosa mezcla, Juana, me ha encantado la utilización del lenguaje porteño. Un abrazo.

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